Las casas más icónicas de Bélgica

Recién llegadas a Beernation

Para quienes entienden que la cerveza no es solo una bebida, sino un ritual de paciencia y descubrimiento, el momento ha llegado. Abrimos nuestras puertas para compartir el legado vivo de la tradición belga.

Ha llegado tres pilares fundamentales que definen la excelencia cervecera y que, finalmente, aterrizan en Beernation:

St. Bernardus

El Legado de la "Cerveza de la Felicidad"

La Herencia de un Secreto Compartido

Pocas cervecerías en el mundo poseen una mística tan profunda como St. Bernardus. Su historia está intrínsecamente ligada a la legendaria Abadía de San Sixto en Westvleteren. Durante más de 30 años (entre 1946 y 1992), los monjes confiaron a esta casa la elaboración de sus icónicas recetas bajo licencia. Cuando el contrato terminó, los monjes regresaron a sus muros, pero St. Bernardus se quedó con el tesoro más preciado: la receta original y, lo más importante, la cepa de levadura única que otorga ese perfil aromático inconfundible.

El Perfil: Complejidad en cada Gota

Beber una St. Bernardus no es solo degustar una cerveza; es recorrer los campos de lúpulo de Flandes Occidental. La cervecería se distingue por utilizar agua extraída de sus propios pozos a 150 metros de profundidad y lúpulos cultivados en sus terrenos adyacentes.

Sus cervezas se caracterizan por una fermentación en botella que evoluciona con el tiempo. Desde la Abt 12, considerada por muchos como una de las mejores cervezas del mundo por sus notas a frutas oscuras, caramelo y especias, pasando por la robusta y maltosa Prior 8, hasta llegar a su Tripel, una referencia dorada de equilibrio cítrico y floral.

Cada etiqueta es un ejercicio de perfección entre la potencia del alcohol y la suavidad del malteado.

¿Por qué es una pieza de colección?

Para el conocedor, St. Bernardus representa la democratización de la excelencia trapense. Es la «cerveza de la felicidad», personificada en el monje sonriente de su etiqueta, que nos recuerda que la alta complejidad cervecera no tiene por qué ser solemne, sino celebrada.

Tener una botella de St. Bernardus es poseer un fragmento de la historia viva de Bélgica. Es una cerveza que mejora con los años, convirtiéndose en una inversión para los sentidos que merece un lugar privilegiado en tu reserva personal

Westmalle

El Origen de la Leyenda Trapense

El Corazón de la Tradición Monástica

Hablar de Westmalle es hablar de la esencia misma de la cerveza trapense. Desde 1836, dentro de los muros de la Abadía de Nuestra Señora del Sagrado Corazón en Bélgica, los monjes han perfeccionado un arte que define categorías enteras. No solo es una de las pocas cervecerías en el mundo que ostenta el sello de Authentic Trappist Product,sino que es la creadora de los estilos que hoy rigen el paladar de los conocedores a nivel global.

Los Pilares de la Perfección: Dubbel, Extra y Tripel

La selección que manejamos representa la columna vertebral de la historia cervecera belga:

  • Westmalle Dubbel: La referencia oscura por excelencia. Creada originalmente en 1856, es una cerveza de color marrón rojizo con una espuma densa y cremosa. Sus notas a frutos secos, caramelo quemado y un toque de plátano maduro la convierten en la compañía ideal para platos intensos o momentos de contemplación.

  • Westmalle Tripel: Considerada la «Madre de todas las Tripels». Fue Westmalle quien acuñó este nombre en 1934 para describir su cerveza más potente y clara. Con 9.5% de alcohol, es una obra maestra de equilibrio: aromas frutales, un amargor elegante de lúpulo y un final seco que invita a un segundo sorbo.

  • Westmalle Extra: La joya oculta de la abadía. Tradicionalmente reservada para el consumo de los monjes durante sus comidas, la «Extra» es una cerveza dorada, sorprendentemente ligera en alcohol pero inmensamente rica en sabor. Es la frescura trapense en su estado más puro.

Más que una Cerveza, una Filosofía

Cada botella de Westmalle es el resultado de un proceso lento y meticuloso. El agua proviene de pozos propios, la levadura es una cepa única cultivada por la abadía desde hace décadas y la refermentación en botella asegura una carbonatación natural y fina.

Al adquirir una Westmalle en esta preventa, no solo estás asegurando una de las mejores cervezas del mundo; estás apoyando una estructura donde la mayoría de los ingresos se destinan a obras de caridad y al mantenimiento de la vida monástica. Es, en todo sentido, una experiencia que trasciende el vaso.

Omer Vander Ghinste

Cinco Generaciones de Maestría Familiar

El Legado de Flandes en el Tiempo

Si Westmalle es el origen y St. Bernardus la tradición, Omer Vander Ghinste es la perfección del arte cervecero familiar. Fundada en 1892 en el pueblo de Bellegem, esta cervecería ha logrado lo que pocas: mantenerse independiente y fiel a sus raíces durante más de 130 años. Cada botella es un tributo a la visión de su fundador, Omer, quien grabó su nombre en los vitrales de los cafés de la época para asegurar que su calidad fuera siempre reconocida.

El Equilibrio entre la Potencia y la Delicadeza

Las cervezas de Omer Vander Ghinste son célebres por su elegancia y su carácter vibrante. En Beernation contamos con dos facetas contrastantes de su maestría:

Sus creaciones son el resultado de la búsqueda incansable por el equilibrio perfecto. Desde la Omer Traditional Blond, una cerveza dorada de alta fermentación que destaca por su frescura, amargor floral y una carbonatación efervescente que limpia el paladar, hasta la profunda LeFort, una ‘Dark Ale’ ganadora de múltiples premios mundiales que seduce con sus notas intensas a chocolate, frutos negros y un cuerpo sedoso. Ambas etiquetas representan la cúspide de la elaboración artesanal belga, donde la potencia se encuentra con la finura.

¿Por qué elegir Omer?

Elegir una Omer es optar por la sofisticación. Son cervezas diseñadas no solo para beber, sino para maridar. La Traditional Blond es la compañera ideal para una tarde de quesos y embutidos finos, mientras que la LeFort (llamada así en honor a una antigua cervecería local de la que la familia heredó la receta) es una cerveza de ‘sobremesa’, hecha para ser disfrutada lentamente mientras la temperatura revela sus capas de sabor. Son la prueba de que, cuando una receta se cuida por cinco generaciones, el resultado es simplemente impecable.

 
 
¡Salud!